—Te ves tan hermosa como siempre —dice una voz, desde las sombras.
—Es imposible —dice ella en voz baja, y añade —Debo estar alucinando.
—¿Me esperaste tanto tiempo solo para decir que, ahora, soy solo una alucinación? —responde alguien desde las sombras
—¿Cómo puede ser cierto? ¿Qué fue lo que... —un dedo índice se posó sobre sus labios, interrumpiendo sus infinitas dudas, y tranquilizándola.
—Ya habrá tiempo para responder sus dudas, jovencita. Después... —susurró él
—¿Jovencita?... pero...
— Shhhhh...
—Gracias por regresar, la vida ha sido muy dura sin ti —susurro ella, entre sus brazos.
—Te prometí que regresaría por ti —respondió él, con una sonrisa.
—Ni siquiera la muerte te detuvo, ¿verdad?
—Ni siquiera la muerte me separaría de ti —respondió él, y le dio un beso en la frente.
—¿Volverás a irte?
—Esta misma noche... pero, tranquila, no me iré sin ti
—Esto debe ser un sueño —repitió ella —pero cuando el sueño termine, se que seguiré estando a tu lado.
—Así será —contestó él.
**El nombre se lo puso una amiga, ya que, al terminar de escribir la historia, no sabía qué nombre ponerle (en serio, no pude pensar en un nombre). ¿Qué nombre le pondrían ustedes?**







