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...




Y Siddharta dijo en voz baja, como si hablara consigo mismo:

¿Qué significa el arte de ensimismarse? ¿Qué es el abandono del cuerpo? ¿Qué representa el ayuno? ¿Qué se pretende al detener la respiración? Se trata sólo de huir del yo. Es un breve escaparse del dolor de ser yo, una breve narcosis contra el dolor y lo absurdo de la vida. La misma huida, la misma breve narcosis encuentra el arriero en el albergue cuando bebe algunas copas de aguardiente de arroz o de leche de coco fermentada. Entonces ya no siente su yo, ya no experimenta los dolores de la vida; en aquel momento ha encontrado una breve narcosis. Dormido sobre su copa de aguardiente de arroz alcanza lo mismo que Siddharta y Govinda después de largos ejercicios: escapar de su cuerpo y permanecer en el no-yo. Así sucede, Govinda.

Govinda repuso:

Así hablas, amigo, y sin embargo sabes que Siddharta no es ningún arriero y que un samana no es un borracho. Verdad es que el borracho encuentra su narcosis, alcanza una breve huida y un descanso, pero regresa de la vana ilusión y se halla igual; no se ha hecho más sabio, no ha ganado conocimientos.

Siddharta declaró sonriente:

No lo sé, nunca he estado borracho. Pero sí sé que yo, Siddharta, en mis ejercicios y en el arte de ensimismarme sólo encuentro una breve narcosis, y me hallo tan alejado de la sabiduría y de la redención como cuando de niño, en el vientre de mi madre.




Siddharta, de Herman Hesse (fragmento)

Azul




Que el tiempo se deslice, suavemente,
entre los múltiples vértices de este universo,
que el viento sople fuerte,
que despierte a los que aun duermen.

Azul, nostálgicamente azul.

Sus voces se distorsionan,
se contraen y se expanden,
se transforman,
en lenta metamorfosis.

Se convierten en música,
en murmullos, en silencios,
en ecos, en otras cosas;
ya no son voces,
ya no dicen nada,
y, sin embargo, lo dicen todo.

Y todo es azul, simplemente azul.

El silencio,
también él,
a veces,
se viste de azul.


Shhhhhh


Y entre tantas cosas, mientras el mundo gira, mientras todos hablan, mientras todos los cuerpos a tu alrededor se desgastan sin notarlo... a veces uno encuentra un pequeño espacio en el tiempo, en donde el mundo (con todos sus problemas y complicaciones) parece guardar silencio por un instante. Esos pequeños ratos de tranquilidad en los que te sientas a escuchar el sonido del viento, a seguir la trayectoria de las nubes con la vista o simplemente a ver la vida pasar.


Sentarse en un parque solitario después de hacer varias llamadas, después de haber cancelado y confirmado varios compromisos, sin un alma a la vista, como si de un planeta desierto se tratara, escuchar el sonido que el viento hace al acariciar las hojas más altas de los árboles, cerrar los ojos unos segundos y sentir que uno forma parte de ese silencio, dejar de existir por un rato para volver después al mundo real, más relajado, menos muerto que antes.


Leer un libro sentado junto al árbol que está en casa, y al terminar la lectura, recostarse un poco, encender un cigarrillo y escuchar el disco Ziggy Stardust de David Bowie de principio a fin, observar las nubes, apreciar el contraste entre blanco y azul, en un par de minutos esas nubes se disuelven en el aire... reflexionar sobre varias cuestiones mientras las nubes se disuelven y el cigarrillo se consume, cerrar los ojos una vez más e imaginar nuevamente un estado de inexistencia.


Aprovechar uno de esos momentos para sentarse a escribir algunas lineas.



Observar las estrellas, pensando en ti...
aunque no sepa quién eres tú...




Peace&Love

¿Lo hemos hecho bien?

Los sonidos disminuyen y sus voces se escuchan con más claridad...

— Nada.
— Todo.
— ¿Nosotros?
— Si.
— ¿Es cierto eso?
— ¿Qué?
— Que un mago siempre es la persona justa en el momento preciso haciendo lo indicado.
— Si, más o menos.
— ¿Y nosotros hemos cumplido con ese requisito?
— Técnicamente, el mago soy yo.
— Pero siendo mi alter ego, yo también debo ser un poco como tú... y tú... un poco como yo.
— Cierto.
— Entonces... ¿lo hemos hecho bien? ¿todo?
— No todo, pero aún lo que se hace mal tiene un propósito... a veces hay que hacer algo mal para poder hacer algo bien, más adelante.
— Entiendo.
— Y cuando nos equivocamos, nos equivocamos porque inconscientemente queremos hacerlo así.
— Si, eso ya lo sospechaba.
— En realidad, nada es tan complicado.
— Solo hay que dejar que las cosas sigan su curso.
— Y entonces... podemos ver con mayor claridad.
— ¿Así lo hacen los magos?.
— Así lo hemos hecho nosotros.


Falling down

¿No les ha pasado que, de repente, sienten como si no sintieran nada?, como si vieran el mundo a través de un cristal de indiferencia, un cristal espeso que los separa del resto del mundo y los mantiene como simples espectadores, fríos, indiferentes y sin emociones. Esa sensación de estar siendo consumido lentamente por un agujero negro sin que nadie sea capaz de extender la mano para ayudarte a salir de ahí.


Ayer estaba pensando en esto y recordé una conversación que tuve hace mucho tiempo:
—Ya se me rompió mi caja de emociones.
—Jajaja... ¿y eso?
—Exceso de uso, tal vez...
—No creo. A veces cuando más desgastados nos sentimos, con más intensidad volvemos a amar después. Es un periodo de pausa antes de remontar el vuelo.
—Eso suena como a algo que yo hubiera dicho hace mucho tiempo jejeje
—Exacto. Te lo recuerdo, nomás. Lo aprendí de ti.
En aquel momento "debatíamos" sobre el amor y temas relacionados, pero creo que también aplica para todo tipo de emociones... ¿ustedes qué opinan?

Por cierto, me pareció un lindo detalle que alguien dijera que aprendió algo de mi... todos aprendemos de todos, todos los días, pero que alguien te lo diga, a pesar de que ya casi nunca hablan es... lindo, no?

Rock And Roll Music

Subo al asiento trasero de un taxi y me dispongo a leer el libro que encontré (o que me encontró) hace unos días; apenas el taxi empieza a avanzar el chofer pone su música a todo volumen. Me da igual. Me quito los audifonos y, después de darle la dirección, sigo leyendo...

En el libro, un joven de 16 años, llamado John Lennon intenta convencer a sus amigos de lo genial que sería tocar en una banda de Rythm&Blues, sus compañeros le dicen que si, pero que ese es un sueño lejano, ellos solo son un grupo de chicos a los que les gusta la música, los tipos que acaban de ver en el bar son profesionales, para llegar a ser como ellos hay que estudiar durante años en un conservatorio; ellos se despiden y John se queda pensando, a él no le parece tan complicado, él solo quiere hacer música.

Al llegar a esta parte dejo de leer y me pongo a pensar que hace tiempo yo sentía algo parecido, hace tiempo yo también quería hacer música, me emocionaba ensayar y tocar con mis amigos, ya habíamos tocado en algunos bares, y un par de veces hasta llegamos a tocar sobre un escenario, haciendo lo que más nos gustaba... ¿qué fue lo que pasó?

Hace algunos meses volví a intentarlo, hice un par de llamadas y ya todo estaba listo para volver a ensayar, y al final no hubo nada, ya en ese momento me daba igual y no le di mucha importancia. Hace unas semanas me encontré con el baterista de la banda, me dijo que él tenía muchas ganas de tocar y que esperaba que volvieramos a ensayar, desde aquel día no lo he vuelto a ver.

Hasta ayer, todo esto me daba igual, ya no me interesaba tanto volver a tocar... pero al leer ese libro recordé aquellos años en los que me ilusionaba con todo este tema de la música... mi primera guitarra, mi primera guitarra eléctrica, mi primer procesador de efectos, los solos, la sensación de estar creando música con mis propias manos, las pocas grabaciones que hice (que no eran tan buenas pero iban mejorando)... y de repente, algo en mi volvió a despertar. Hoy, mientras caminaba por la calle con los audifonos puestos, volví a emocionarme con cada canción que escuchaba.

El problema es que, por el momento, los grupos en los que he tocado están dispersos o "en pausa", pero qué mas da...




Quiero hacer música otra vez...


Universo II




Y me vi flotando a través del universo, entre galaxias lejanas que iluminaban la oscuridad, un inmenso silencio cubría suavemente aquel lugar, y mis pensamientos solo te buscaban a ti.

Viajé entre sueños a través del espacio, sin rumbo fijo, perdido en una oscuridad infinita, entre lunas y estrellas, en un invisible laberinto, y mis suspiros solamente viajaban hacía ti.

Era el universo frente a mi, y yo perdido en él.
Era yo, pensando en ti, y tu voz, guiándome.

Me dormí abrazado a ti y a tu recuerdo, gravitando a tu alrededor sin pensar en nada más, y al poder sentirte a ti cada vez más cerca, pude comprender por fin...

Todo mi universo se encontraba solamente en ti.






...Te Amo Infinitamente...

Destino


"Me basta mirarte para saber que con vos me voy a empapar el alma."





¿Cuántos instantes trazaron los caminos que nos llevaron a encontrarnos?

¿Cuántos suspiros fueron necesarios para dibujar las constelaciones de nuestro destino?

Miro hacia atrás y todos esos pasos que parecían no tener rumbo fijo empiezan a tener un significado.

Miro hacía atrás y me veo a mi, caminando (sin saberlo) hacia ti.

Preguntándole a la luna por ti se me iban noches enteras.

Buscando tu voz en el viento y tu mirada en cada amanecer.

Te esperaba y te buscaba, sin buscarte realmente.

Cada día era un tal vez hoy y cada noche era un quizás mañana.

Y entre la confusión de un mundo que no dejaba de girar apareciste.

Y a la orilla de mi soledad brilló tu luz.

Como una estrella que iluminaba cada rincón de este corazón.

Muchas lunas pasaron y muchas más pasarán.

Pero ahora se que en donde estés Tú... ahí quiero estar Yo.


Te Amo


Suspiros Nocturnos I



Hoy no estás y sin embargo estás aquí,
desprendiendo trozos de mi alma en forma de suspiros,
no estás y sin embargo si estás,
mientras miro a las estrellas, las observo y estás conmigo.

Tu recuerdo extiende sus alas,
y yo me dejo caer en él, abrazado a ti,
duermo entre las paredes de tu corazón,
y tu voz es la melodía que me arrulla a mi.

Eres todo lo que siempre busqué,
eres esa luz que debía encontrar,
eres la estrella que debo seguir,
eres solo tú, no hay nada más.


Peace&Love

Universo I




La noche trajo el silencio. Y en el silencio un corazón suspira:








Busco en la luna el reflejo de tu mirada y en las estrellas un camino a ti.

Un camino que se pierde entre la luz de tus ojos y el brillo de tu voz.

Te observo sin verte y sin tocarte te siento.

Te abrazo y te sueño... y entre tus sueños me pierdo.

No hay tiempo ni espacio, apareces de repente y no hay más.

Solo tú, en el centro de mi universo, dando sentido a todas las cosas que en él hemos ido creando.

Cada suspiro, cada palabra, cada latido que tú provocas... y todo te pertenece.

Melodias astrales se dibujan a tu alrededor, siguiendo la luz de tu ser con espirales de ilusión.

No hay constelación en este universo que no se estremezca ante tu presencia.

Cierro los ojos y duermo, para soñar contigo, para estar junto a ti.

Y me dejo llevar por una ola estelar que me empuja suavemente, acercándonos.

Siempre acercándome a ti, como lo hacía desde antes de conocerte.

Y mientras tanto, el viento me habla de ti... las estrellas y la luna también.

El universo me conecta a ti, me muestra el camino que debo seguir.

Y no hay distancia ni tiempo.



Solo estamos tú y yo.

Suspiros (una breve crónica de sus largos viajes)



Mis suspiros viajan hacia ti.

Brotan desde algún lugar de mi corazón, en donde habita tu recuerdo, entre fuentes de luz y color; te extrañan como yo te extraño a ti, te piensan porque siempre pienso en ti. Cierro los ojos, me descuido y se escapan. Uno, dos, tres suspiros... después brotarán más. Una contracción en el diafragma les da el impulso necesario para salir. Apenas entran en contacto con el aire extienden sus pequeñas y frágiles alas, asimilan la realidad, transparentes, casi invisibles, se dejan llevar por el viento, sin saber a dónde van, sin saber cuándo llegarán.

Y ahí van, jugando con el viento. Ascienden y se pierden entre las nubes, entonces vuelven a descender, aferrándose a tu recuerdo, guíados por una ilusión. No descansan y sin embargo te sueñan cada noche, buscan tu mirada reflejada en la luna y en su luz los intermitentes latidos de tu corazón. Te sienten cada vez más cerca y eso los hace estremecer.

Tú no los esperas y sin embargo eres su razón de ser.

Falta poco, cada vez menos.

Ha sido un largo recorrido, pero por fin sucede... te encuentran, te miran desde lejos. Su largo viaje ha terminado. Y algo pasa, dejan de ser suspiros, se contraen un poco, un poco más, hasta convertirse en una diminuta esfera, invisible, suspendida en el aire, entonces se expanden,  florecen. Metamorfosis Instantánea. Se convierten en caricias de viento, juegan con tu cabello, dibujan espirales a tu alrededor, te dan un beso en la mejilla, te miran a los ojos, escuchan tu voz, susurran suavemente a tu oído -versos de amor en el idioma del aire, porque no conocen otro idioma o porque tal vez así es mejor-. Se alejan un poco  y con un último impulso se estrellan en tus labios.

[...]

Por un instante, mientras mi suspiro se desvanece en tus labios ocurre algo, los latidos de mi corazón se sincronizan con los tuyos, el mundo parece detenerse por un segundo, dos segundos, tres, cuatro, cinco, tálvez más... y vuelve a girar, todo vuelve a la normalidad. Ha finalizado ya, pero no importa, sabe que lo ha hecho bien, su ciclo ha terminado. Sin embargo, antes de desvanecerse por completo sonríe, sabe que después de él vendrán más, siempre habrá más, siempre será asi, porque siempre pienso en ti.

Peace&Love

La indiferencia de la realidad.

La luz se filtra a través del cristal oscuro y susurra a mi oido, abro los ojos lentamente y la veo, es la realidad, la misma que abandoné la noche anterior, con ese sabor agrio e indiferente, con esa consistencia tan espesa y ausente; su presencia me recuerda que sigo atado a ella, no importa cuantas veces lo intente, hay algo que me devuelve a sus brazos, la siento recostada a mi lado, mirandome desde el techo, susurrando versos sin sentido bajo la cama...

Y me levanto...

 Al parecer hoy sigue siendo igual que ayer, no hay muchos cambios, como si el tiempo se hubiera detenido en un día semi-eterno que imita a la perfección los ciclos del día y la noche, y nadie parece notarlo, han sido infectados con la indiferencia de la realidad y no perciben las extrañas e intrigantes maquinaciones del tiempo.


Pero qué estoy diciendo, ese tipo de cosas son imposibles, son irreales... Y lo irreal no tiene lugar dentro de la realidad. Asi ha sido siempre y asi será por varias eternidades mas.

Tomo una taza de café y me olvido de todas esas cosas, que nada tienen que ver con la realidad. Sonrío un poco al pensar en lo ridículo y fantasioso de mis ideas. Pero un pensamiento se me escapa y es consumido en el aire por la misma realidad, al disolverse deja escapar un grito casi imperceptible que hace eco en el aire, casi como un susurro, que me cuestiona...

¿Y si la realidad tambien me ha infectado a mi?

Un amor para la eternidad

Yo te conozco, sé que te he visto en algún lugar...





Si, ya recuerdo, me has acompañado siempre, aún desde antes de que naciera tú ya me esperabas, estabas predestinada para mí, sin embargo yo no te conocía, eras ajena a mi realidad, eras extraña, una desconocida. Cuando mi madre por fin me vió nacer tu ya sabías que algún día nos encontraríamos, de algún modo, todos lo sabíamos, sin embargo, pretendíamos ignorar eso y pensar en otras cosas.

A los siete años yo empecé a comprender ciertas cosas, entre ellas estabas tú, eras misteriosa, y eso me atraía mas a ti, y aunque no comprendía realmente la complejidad de tu belleza yo quería conocerte, pero no se lo dije a nadie, siempre fuí un poco tímido, y tu eras tan misteriosamente bella, además yo era muy pequeño y quizá por eso tú no te acercabas a mi.

La vida continuó normalmente, de arriba a abajo (y viceversa) como siempre; yo tenía unos nueve años cuando por fin te acercaste a mi, yo ya no estaba tan interesado en conocerte, mis pensamientos giraban en torno a otras cosas, ya no era ese niño pálido y de mirada triste, había cambiado un poco, y aunque seguía teniendo una mirada melancólica, en mi corazón existían sueños, ilusiones y un montón de cosas que con el tiempo fuí coleccionando. Pero eso no te importaba, después de todo tú ya estabas predestinada a cruzarte en mi camino algún día; por las noches me visitabas, me observabas por largas horas manteniendo tu distancia, como quien acecha a su presa antes de poseerla. Una de tantas noches tomaste una decisión, te recostaste a mi lado mientras yo dormía y muy suavemente rozaste mis labios, fue un beso que me quitó el aliento... y te fuiste, dejándome con el alma en los labios; recuerdo que aquella noche mi padre tuvo que sacarme en brazos, intentando hacerme reaccionar, y es que el veneno de tus labios me estremecía de tal manera que yo, literalmente, convulsionaba al no poder corresponder esos besos tuyos; recuerdo bien que la ultima vez que esto sucedió, mi padre me sacó al patio, estaba lloviendo, y solo al sentir las gotas de lluvia en mi cara pude reaccionar, era una extraña sensación, yo podía ver y escuchar todo lo que sucedía a mi alrededor, pero permanecía inmóvil, talvez como uno de los tantos efectos secundarios de tus besos.
Alguien dijo que tal vez un doctor podría extraer aquello que me impedía dormir tranquilo, y asi fué, una operación a los nueve años para alejarme de ti... durante un par de meses no volví a saber nada acerca de ti, pero claro, regresaste, siempre lo haces, la operación no sirvió de nada. Y alguien mas dijo: talvez unas pastillas puedan ayudarlo, y durante un par de años tomé varios medicamentos que me apartaron de ti, eso permitió que yo pudiera vivir tranquilamente lo poco que quedaba de mi infancia... si, por fin te habías ido.

Llegó la adolescencia, y automáticamente empecé a pensar en ti, frecuentemente me preguntaba a dónde te habías ido, qué había sido de ti; sabía que algún día nos volveríamos a encontrar, después de todo, tu y yo estamos predestinados a terminar juntos algún día; pero ya no te acercabas a mi como antes, me observabas de lejos, y solamente susurrabas sutílmente al viento, esperando que yo escuchara esos suaves llamados y me acercara a ti; en mi soledad yo te buscaba, y en varias ocasiones estuve a punto de dar el paso decisivo para acercarme a ti.

Ya ha pasado mucho tiempo desde que te acercaste a mi, y cada vez que empiezo a sentirme solo puedo notar tu presencia, cuando todo el mundo parece derrumarse tu te acercas un poco, extiendes tu mano y me ofreces amablemente tu compañia, pero la verdad es que... ahora me das miedo, ya no me atraes como antes, quizá en el futuro yo esté dispuesto a caer por fin rendido a tus brazos, pero por ahora no.

Apenas hace un par de horas me pregunté si talvez pudieras abrazarme y llevarme lejos de aqui, uno beso talvez, como aquellos que me dejaban inconsciente, o posiblemente deslizar tus delicadas garras uñas sobre mi muñeca y hacerme soñar. Se que estabas dispuesta a hacerlo, pero algo me detuvo, aún no ha llegado el momento, una parte de mi lo entiende y te pide que te alejes por ahora, el tiempo que sea necesario... Pero claro, hay otra parte de mi, quizá la parte mas oscura, la parte mas oculta de mi ser, que te sigue llamando, escucha tus susurros en el viento y suavemente te llama: Ven, Dulce Muerte.







Peace&Love

Quietud contemplativa


Es increible, lo que uno puede aprender con solo quedarse callado y observar lo que sucede alrededor, siempre me han dicho que soy una persona muy callada, que hablo muy poco, algunos han llegado a exagerar y han dicho que soy muy aburrido; y es que la verdad no lo soy, simplemente me cuesta asimilar lo que sucede a mi alrededor, por eso prefiero quedarme callado, mientras trato de entender lo que los demas dicen y hacen..
En mas de una ocasion he sentido la necesidad responder a algun insulto o agradecer algun cumplido, sin embargo, algo me detiene, y comienzo a dialogar conmigo mismo.
Aquellas cosas que no digo se quedan girando en mi cabeza por tanto tiempo que a veces, solo a veces me gusta espolvorear con poesia aquellos pensamientos e ideas para poder digerirlos mejor, creando realidades que de alguna forma me ayudan a comprender mejor mi incomprensible realidad.
Y es que para poder comprender mejor esta realidad debo observarla desde una realidad distinta, una realidad en la que yo pueda moverme libremente, sin ataduras, y es solo ahí en donde todo comienza a tener sentido, quebrando mi realidad y dividiendola hasta encontrar un punto fijo que me ayude a centrar mis pensamientos.
Y es en ese punto en donde yo olvido mi voz y comienzo a escribir, ya sea en una simple hoja de papel que quedará olvidada en algún lugar o aqui, dejando una huella que sabe a mi, que quizá alguien logre entender; después de todo, para eso estoy aqui, para escribir y dejar una prueba de que realmente existí.
Sean bienvenidos a este espacio, que refleja una de mis múltiples realidades..

Overtura Disonante (Nadie me conoce)


Has escuchado los ecos provenientes de cydonia,
aquel lugar oculto en el lado oscuro de la luna,
has encontrado un poco de mi,
pero aún falta un poco más.

Has visto las lineas de mi memoria olvidada,
has escarbado algunos viejos recuerdos,
sin buscarme me encontraste,
pero hay algo más.

Hay partes de mi vida que pocos conocen,
hay lineas escritas que nadie ha leído,
muchos me han visto,
y pocos me conocen.

Hay partes de mi alma que pocos han tocado,
luces y sombras que nadie ha visto,
saben que existo,
pero... la verdad... nadie me conoce.

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