Mostrando entradas con la etiqueta Noche. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Noche. Mostrar todas las entradas

Nostalgia

(Del gr. νόστος, regreso, y -algia ).
1. f. Pena de verse ausente de la patria
o de los deudos o amigos.
2. f. Tristeza melancólica originada por
el recuerdo de una dicha perdida.

La calle está vacía. Él camina despacio, no tiene prisa. Saca un cigarro y lo enciende; mientras exhala el humo, piensa, y habla consigo mismo.

—En noches como ésta...
—¿Qué?
—Nada, intentaba iniciar una conversación, pero no sé como terminar la frase.
—Hay muchas maneras de terminarla.

Los charcos que la lluvia ha dejado a su paso se extienden sobre la acera, bajo sus pies.

—Nostalgia.
—¿Mmmm?
—Creo que me siento nostálgico.
—Los días fríos y lluviosos suelen ponerte así.
—También las noches solitarias. Es como si el resto del mundo se detuviera y empezara a desvanecerse lentamente.
—Y tú con él.
—Yo no me desvanezco, desafortunadamente.
—¿Te sientes perdido?
—Un poco. Aunque nunca he estado realmente seguro de en dónde estoy, así que podría decir que siempre he estado un poco perdido.
—Estás en donde debes estar.
—A veces lo olvido, y siento la necesidad de estar en otra parte... o en distintas partes, al mismo tiempo.
—El sueño te llevará a esos lugares.
—Los mundos oníricos ya no me son suficientes, mi cuerpo se desgasta, mi espíritu se apaga lentamente, y todo parece seguir igual.
—Se acerca el tiempo, sé paciente.
—Lo sé.

Su cigarro está a punto de apagarse y el día termina así, a medianoche, con él caminando sólo por las calles, imaginando que el mundo a su alrededor se desvanece y se apaga poco a poco.

Se detiene antes de llegar a casa, cierra los ojos. Sus labios se mueven y de ellos brota un susurro, una oración que se eleva como en otro tiempo. Nadie lo oye, pero él espera que esto no sea totalmente cierto.

Mañana será otro día...

Selah

Contemplaciones...

Ahora contaremos hasta doce y nos quedamos todos quietos, dice un tal Neftalí Reyes. El Mago lo escucha y no dice nada, él sabe cuándo debe guardar silencio (y cuando no), y no tiene que contar ni 3, ni 12, ni 100, ni nada. Mientras tanto... yo... 1, 2, 3... hasta 12. Cuento, mientras pienso que yo tampoco tengo problemas para guardar silencio, el problema está en que, en ocasiones, el silencio termina guardándome a mí.

Y entonces voy de Pablo a Julio. Del 12 al 73. Y desde algún punto, entre el silencio y la reflexión, Julio nos dice, con ese acento tan propio de él que...

Todo es escritura, es decir fábula. ¿Pero de qué nos sirve la verdad que tranquiliza al propietario honesto? Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas. En uno de sus libros Morelli habla del napolitano que se pasó años sentado a la puerta de su casa mirando un tornillo en el suelo. Por la noche lo juntaba y lo ponía debajo del colchón. El tornillo fue primero risa, tomada de pelo, irritación comunal, junta de vecinos, signo de violación de los deberes cívicos, finalmente encogimiento de hombros, la paz, el tornillo fue la paz, nadie podía pasar por la calle sin mirar de reojo el tornillo y sentir que era la paz. El tipo murió de un síncope, y el tornillo desapareció apenas acudieron los vecinos. Uno de ellos lo guarda, quizá lo saca en secreto y lo mira, vuelve a guardarlo y se va a la fábrica sintiendo algo que no comprende, una oscura reprobación. Sólo se calma cuando saca el tornillo y lo mira, se queda mirándolo hasta que oye pasos y tiene que guardarlo presuroso. Morelli pensaba que el tornillo debía ser otra cosa, un dios o algo así. Solución demasiado fácil. Quizá el error estuviera en aceptar que ese objeto era un tornillo por el hecho de que tenía la forma de un tornillo.





—Y el mundo, ¿qué forma tiene?— me pregunto.
—El mundo no tiene forma, adopta la forma del recipiente que lo contiene— responde el Mago.
—¿Cada cabeza es un mundo?
—Cada cabeza es un recipiente.
—¿Un recipiente vacío?
—Un recipiente lleno... de sí mismo, de su propio mundo.

—Ahora contaré hasta doce y tú te callas y me voy— me dice Pablo.

—Pura tura— dice Julio, mientras se fuma un cigarrillo y se desvanece con el humo.

—Ya es medianoche— dice el Mago.
—Ya casi es hora de dormir— pienso... mientras contemplo al mundo, que se agita un poco, dentro de mí.

Azul




Que el tiempo se deslice, suavemente,
entre los múltiples vértices de este universo,
que el viento sople fuerte,
que despierte a los que aun duermen.

Azul, nostálgicamente azul.

Sus voces se distorsionan,
se contraen y se expanden,
se transforman,
en lenta metamorfosis.

Se convierten en música,
en murmullos, en silencios,
en ecos, en otras cosas;
ya no son voces,
ya no dicen nada,
y, sin embargo, lo dicen todo.

Y todo es azul, simplemente azul.

El silencio,
también él,
a veces,
se viste de azul.


Sueño de una noche de invierno


Ya es medianoche. Ella despierta, tranquila, ya no siente el dolor que sentía hace algunas horas, se siente mejor, mucho mejor. Suspira, cierra los ojos, y se deja abrazar por su soledad. Sin embargo, su soledad ya no es solo suya, hay alguien más en la habitación compartiendo el silencio y la oscuridad de aquella noche. Es imposible, no hay nadie más en esta casa. Pero hay alguien ahí... sin poder ver de quién se trata, ella sabe que hay alguien más. Debería estar asustada, pero no lo está. Es extraño, es... como estar dentro de un sueño, tal vez por eso no ha notado o no le da mucha importancia a ese cambio que ha sufrido su cuerpo.

La luna se asoma por la ventana e ilumina su cuerpo desnudo, un cuerpo que irradia juventud, fragilidad, perfección... y deseo. Con el brillo de la luna dándole directamente en el rostro le cuesta aun más distinguir quién se oculta en las sombras. Ella está desnuda y alguien la observa. ¿Porqué no está asustada?. Tal vez sea porque... realmente no hay nadie ahí. Debe ser solo mi imaginación, piensa ella, mientras se vuelve a acostar en la cama.

—Te ves tan hermosa como siempre —dice una voz, desde las sombras.

Esa voz sonó tan familiar, piensa ella, pero no puede ser.

—Es imposible —dice ella en voz baja, y añade —Debo estar alucinando.
—¿Me esperaste tanto tiempo solo para decir que, ahora, soy solo una alucinación? —responde alguien desde las sombras

Un minuto de silencio, por todas las memorias olvidadas, por todos los sueños enterrados, por lo que ya no sería nunca más, y que, sin embargo, en este instante estaba sucediendo.


—¿Cómo puede ser cierto? ¿Qué fue lo que... —un dedo índice se posó sobre sus labios, interrumpiendo sus infinitas dudas, y tranquilizándola.
—Ya habrá tiempo para responder sus dudas, jovencita. Después... —susurró él
—¿Jovencita?... pero...
— Shhhhh...


Él retiró el dedo de los labios de ella, y en su lugar posó sus propios labios, cálidos, tan llenos de amor, como ella siempre lo había recordado. Ella cerró los ojos, se olvidó de todas sus preguntas, lo abrazó con todas sus fuerzas. Un beso francés. Él acariciaba su cuerpo, con la misma suavidad con la que siempre lo hacía, tal y como ella lo recordaba, haciendo que ella experimentara sensaciones que hace tiempo había olvidado, y que ahora, volvían a estar presentes, con mayor intensidad que antes. Sus manos descendían poco a poco, acariciando su cuerpo, su cuello, sus senos, su vientre, sus piernas.

Ella lo detuvo en ese momento, y comenzó a quitarle la ropa lentamente. En medio de la noche, ella disfrutaba despojarlo a él de sus vestiduras y palpar con sus propias manos el cuerpo desnudo que se ocultaba debajo de ellas. Por un momento pensó que eso que estaba pasando era solo parte de un sueño, pero inmediatamente hizo a un lado sus pensamientos y se dedicó simplemente a disfrutar del momento.

En cuanto ambos estuvieron desnudos, las caricias se volvieron más intensas, el calor de la habitación aumentó, y la luna se ocultó por un instante, detrás de algunas nubes oscuras que atravesaban el cielo en ese momento. En medio de la oscuridad sus cuerpos se buscaron entre si, encontrándose una y otra vez, jugando, amándose.

Siguieron el curso natural de su deseo, y en cuanto la pasión empezó a rozar los limites del placer sus cuerpos pasaron a ser solo uno, buscando aun más placer, lo que siguió después: el cielo en la tierra, para ser más específicos, el cielo, contenido en aquella habitación. Por un instante que pareció ser eterno, esos cuerpos jóvenes ascendieron al cielo, sintieron el éxtasis en carne propia, y entre suspiros, descendieron lentamente, abrazados.

—Gracias por regresar, la vida ha sido muy dura sin ti —susurro ella, entre sus brazos.
—Te prometí que regresaría por ti —respondió él, con una sonrisa.
—Ni siquiera la muerte te detuvo, ¿verdad?
—Ni siquiera la muerte me separaría de ti —respondió él, y le dio un beso en la frente.
—¿Volverás a irte?
—Esta misma noche... pero, tranquila, no me iré sin ti

Hacía frío, su cuerpo comenzaba a debilitarse nuevamente... envejecía, volviendo nuevamente a su estado natural. Él se levantó y le pidió que se abrigara bien. Después de vestirse, ambos se acostaron nuevamente, abrazados. Observando a la luna, que nuevamente se asomaba por la ventana.

—Esto debe ser un sueño —repitió ella —pero cuando el sueño termine, se que seguiré estando a tu lado.
—Así será —contestó él.

Al día siguiente alguien entró al cuarto durante las primeras horas de la mañana, y encontró a una anciana, recostada sobre su cama, sin vida, con una sonrisa en los labios. Ella ya no estaba ahí, estaba en un mejor lugar, se había ido con la persona que había esperado por tantos años.

Fin...


**Esta historia fue escrita originalmente con una extensión mucho mayor, así que decidí hacerla más breve. Para saber un poco más del cómo y porqué fue escrita, lean este post. casi al final**

**El nombre se lo puso una amiga, ya que, al terminar de escribir la historia, no sabía qué nombre ponerle (en serio, no pude pensar en un nombre). ¿Qué nombre le pondrían ustedes?**

Shhhhhh


Y entre tantas cosas, mientras el mundo gira, mientras todos hablan, mientras todos los cuerpos a tu alrededor se desgastan sin notarlo... a veces uno encuentra un pequeño espacio en el tiempo, en donde el mundo (con todos sus problemas y complicaciones) parece guardar silencio por un instante. Esos pequeños ratos de tranquilidad en los que te sientas a escuchar el sonido del viento, a seguir la trayectoria de las nubes con la vista o simplemente a ver la vida pasar.


Sentarse en un parque solitario después de hacer varias llamadas, después de haber cancelado y confirmado varios compromisos, sin un alma a la vista, como si de un planeta desierto se tratara, escuchar el sonido que el viento hace al acariciar las hojas más altas de los árboles, cerrar los ojos unos segundos y sentir que uno forma parte de ese silencio, dejar de existir por un rato para volver después al mundo real, más relajado, menos muerto que antes.


Leer un libro sentado junto al árbol que está en casa, y al terminar la lectura, recostarse un poco, encender un cigarrillo y escuchar el disco Ziggy Stardust de David Bowie de principio a fin, observar las nubes, apreciar el contraste entre blanco y azul, en un par de minutos esas nubes se disuelven en el aire... reflexionar sobre varias cuestiones mientras las nubes se disuelven y el cigarrillo se consume, cerrar los ojos una vez más e imaginar nuevamente un estado de inexistencia.


Aprovechar uno de esos momentos para sentarse a escribir algunas lineas.



Observar las estrellas, pensando en ti...
aunque no sepa quién eres tú...




Peace&Love

Distimia

Hoy es uno de esos días en los que me siento extraño, un poco ausente, hoy es uno de esos días en los que siento que no me siento, como si mi esencia estuviera flotando errante en algún lugar del espacio mientras mi cuerpo actúa de manera mecánica aquí en la tierra, todo lo que mi cuerpo siente y observa lo percibe mi mente, sin embargo, lo percibe como estando a la distancia, como si no le importara que mi cuerpo se fragmentara y se disolviera sin dejar rastro, después de todo, mi mente ya está a salvo en algún lugar lejos de aquí. Esa extraña sensación de sentir que mi cuerpo es solo un cascarón viejo a punto de romperse.


Y ojalá todo terminará así, que esa extraña sensación fuera desapareciendo mientras mi mente se introduce nuevamente en el cuerpo que la ha contenido desde el principio de mis días, pero no, en días como este suele pasar que mientras mi mente viaja en el espacio, a veces pasa por pequeños lapsos de turbulencia, turbulencia que mi cuerpo resiente y que mi cerebro traduce como pequeños momentos de depresión, me entristezco fácilmente y la nostalgia me cubre como un manto frío que me asfixia lentamente. Odio estar triste, porque al estar triste siento más y pienso menos, porque de repente llega la hipersensibilidad y mis sentimientos quedan fuera de control, en una ocasión llegué incluso a hacerme una promesa suicida (algo que pocos saben y espero nunca cumplir), actualmente ya no llego a esos extremos, simplemente me siento en la orilla de mi universo y espero mientras veo que el mundo sigue girando, ya se me pasará. Las causas son variadas, y en la mayoría de las veces (como hoy) no hay ninguna causa, simplemente me siento así porque así tenía que ser.

Nunca he sido capaz de entenderme completamente y no espero hacerlo, de cierta manera creo que hasta he aprendido a disfrutar el ser como soy, aunque esto a veces me incomode o me parezca molesto. Mi día termina y yo voy sintiendo que todo vuelve a la normalidad, no estoy mal, solamente funciono de manera distinta a la mayoría de las personas.

Y eso ha sido todo por hoy, disculpen si lo que escribí en esta ocasión no les parece interesante, simplemente quise exteriorizar un poco de lo que llevo dentro para poder usarlo como método catártico de autoliberación.

Peace&Love

Si, estoy bien, solo estoy teniendo una reacción alérgica al universo

Fix You



Hay días en los que por alguna extraña razón, todo parece salir mal...

Hay días en los que una sonrisa y una actitud agradable no son suficientes para luchar contra el mundo...

Hay días en los que es necesario un bastón para el corazón...

Hay días en los que uno necesita "arreglarse" a sí mismo...




Peace&Love




Para que nadie malinterprete el contenido de este post, debo aclarar que este es solo el complemento de un post publicado en el otro blog, para más información: click aquí

Universo II




Y me vi flotando a través del universo, entre galaxias lejanas que iluminaban la oscuridad, un inmenso silencio cubría suavemente aquel lugar, y mis pensamientos solo te buscaban a ti.

Viajé entre sueños a través del espacio, sin rumbo fijo, perdido en una oscuridad infinita, entre lunas y estrellas, en un invisible laberinto, y mis suspiros solamente viajaban hacía ti.

Era el universo frente a mi, y yo perdido en él.
Era yo, pensando en ti, y tu voz, guiándome.

Me dormí abrazado a ti y a tu recuerdo, gravitando a tu alrededor sin pensar en nada más, y al poder sentirte a ti cada vez más cerca, pude comprender por fin...

Todo mi universo se encontraba solamente en ti.






...Te Amo Infinitamente...

Suspiros Nocturnos I



Hoy no estás y sin embargo estás aquí,
desprendiendo trozos de mi alma en forma de suspiros,
no estás y sin embargo si estás,
mientras miro a las estrellas, las observo y estás conmigo.

Tu recuerdo extiende sus alas,
y yo me dejo caer en él, abrazado a ti,
duermo entre las paredes de tu corazón,
y tu voz es la melodía que me arrulla a mi.

Eres todo lo que siempre busqué,
eres esa luz que debía encontrar,
eres la estrella que debo seguir,
eres solo tú, no hay nada más.


Peace&Love

Universo I




La noche trajo el silencio. Y en el silencio un corazón suspira:








Busco en la luna el reflejo de tu mirada y en las estrellas un camino a ti.

Un camino que se pierde entre la luz de tus ojos y el brillo de tu voz.

Te observo sin verte y sin tocarte te siento.

Te abrazo y te sueño... y entre tus sueños me pierdo.

No hay tiempo ni espacio, apareces de repente y no hay más.

Solo tú, en el centro de mi universo, dando sentido a todas las cosas que en él hemos ido creando.

Cada suspiro, cada palabra, cada latido que tú provocas... y todo te pertenece.

Melodias astrales se dibujan a tu alrededor, siguiendo la luz de tu ser con espirales de ilusión.

No hay constelación en este universo que no se estremezca ante tu presencia.

Cierro los ojos y duermo, para soñar contigo, para estar junto a ti.

Y me dejo llevar por una ola estelar que me empuja suavemente, acercándonos.

Siempre acercándome a ti, como lo hacía desde antes de conocerte.

Y mientras tanto, el viento me habla de ti... las estrellas y la luna también.

El universo me conecta a ti, me muestra el camino que debo seguir.

Y no hay distancia ni tiempo.



Solo estamos tú y yo.

Vacío.


Camino en una calle apenas transitada por unas cuantas personas que apresuran sus pasos intentando huir de la lluvia, deslizándose como sombras fugaces, las veo ir y venir, pero... para qué huir, unas cuantas gotas de lluvia no le hacen daño a nadie, yo prefiero caminar lentamente para asi poder disfrutar de esa suave y fría brisa.

...

De repente, los miles de pensamientos que dan vueltas en mi cabeza son diluidos en un par de segundos mientras camino, y me encuentro a mi mismo, en medio de la nada, sin nada más que el incesante ruido de la lluvia golpeando el suelo. Lo primero que pienso es que algo debe estar mal, pero no, al parecer no es eso, porque de hecho ese "algo" no está, "algo" hace falta; de un momento a otro he notado un cierto vacío en mi interior, que aunque no es profundo, pide con unos gritos abismales ser llenado (o rellenado, talvez). Sigo caminando, fingiendo que todo está bien, que todo está en su lugar, aunque me queda claro que algo no está en su lugar.

...

Lo peor de todo es que no sé si ese vacío ha estado ahí siempre o si su inexistencia es reciente.
¿Ese lugar ha sido desocupado mientras caminaba bajo la lluvia o es un antiguo vacío que no había notado hasta ahora?
De cualquier forma, me inquieta... hago una rápida introspección, intentando encontrar lo que falta, algo que encaje a la perfección en ese pequeño espacio vacío.

—Pero... ¿qué es? ¿qué falta?

Me cuestiono a mi mismo... y solo encuentro silencio.
Creo que esta vez la respuesta no está en mi interior, talvez en esta ocasión la respuesta se encuentre allá afuera, o peor aun, dentro de alguien mas.

—¿Y si este pequeño vacío tan incomodo solo puede ser llenado por alguien mas y no por mi?
Me detengo y reflexiono un poco.

En un instante vuelvo a la realidad... y me veo de pie bajo la lluvia, no hay nadie a mi alrededor. Aquella extraña sensación se ha ido. Pero algo en mi interior me dice que volverá.


*Siempre vuelve.*

Disolución...

Me pongo a pensar...

*Suspiro*


Si... ultimamente he pensado mucho; pienso primeramente en algo, a veces insignificante, encadeno esa idea con otra y pienso en algo mas, después de un rato me encuentro pensando en muchas cosas, pienso en todo... y realmente no pienso en nada.

En este preciso momento pienso en muchas cosas, la noche, las estrellas, el tiempo, el amor, el silencio, la luna, la luz... y en medio de tantas ideas me doy cuenta que todo se trata de mi, de como veo yo al mundo que me rodea, e intento no pensar en mi, guardo silencio y me pierdo en la oscuridad de la noche, se crea un vacío a mi alrededor.
La oscuridad parece envolverme... pero qué digo... la oscuridad no me envuelve, yo me disuelvo en ella, me deshago ante ella como un espejismo, cada parte de mí se vuelve parte de la noche, me vuelvo oscuro sin ser oscuridad, la luz de la luna ahora pasa libremente por mi cuerpo transparente, casi invisible, liviano, casi nada.
Que porqué no me sorprende todo esto, la respuesta es simple, no soy consciente de lo que está pasando, ya no soy yo, es el universo, soy parte de él... y me desvanezco.

No estoy triste, no estoy feliz... para poder sentir algo primero tengo que ser, y en estos momentos no soy,  no estoy, necesitaba escapar y lo logré.


[...]

Pasa un segundo, un minuto, una eternidad...

Abro los ojos... miro el espacio, y por un instante todo sigue siendo oscuridad, un cuerpo disuelto en el vacío creado por mi mente; de repente... una sombra se dibuja en el suelo iluminado por la luna, el aire choca contra mi cuerpo que empieza a solidificarse, respiro, vuelvo a ser yo, vuelvo a ser nada en medio de todo, y sin embargo soy todo en medio de la nada.



Empiezo a caminar, hablo con el viento, la luna responde en su lugar...

Se hace un silencio. Sonrío. Lo he logrado una vez mas... 

Algo cambió, algo ha sido encontrado, algo ha sido comprendido.


Y vuelvo a pensar...

Peace&Love

Un amor para la eternidad

Yo te conozco, sé que te he visto en algún lugar...





Si, ya recuerdo, me has acompañado siempre, aún desde antes de que naciera tú ya me esperabas, estabas predestinada para mí, sin embargo yo no te conocía, eras ajena a mi realidad, eras extraña, una desconocida. Cuando mi madre por fin me vió nacer tu ya sabías que algún día nos encontraríamos, de algún modo, todos lo sabíamos, sin embargo, pretendíamos ignorar eso y pensar en otras cosas.

A los siete años yo empecé a comprender ciertas cosas, entre ellas estabas tú, eras misteriosa, y eso me atraía mas a ti, y aunque no comprendía realmente la complejidad de tu belleza yo quería conocerte, pero no se lo dije a nadie, siempre fuí un poco tímido, y tu eras tan misteriosamente bella, además yo era muy pequeño y quizá por eso tú no te acercabas a mi.

La vida continuó normalmente, de arriba a abajo (y viceversa) como siempre; yo tenía unos nueve años cuando por fin te acercaste a mi, yo ya no estaba tan interesado en conocerte, mis pensamientos giraban en torno a otras cosas, ya no era ese niño pálido y de mirada triste, había cambiado un poco, y aunque seguía teniendo una mirada melancólica, en mi corazón existían sueños, ilusiones y un montón de cosas que con el tiempo fuí coleccionando. Pero eso no te importaba, después de todo tú ya estabas predestinada a cruzarte en mi camino algún día; por las noches me visitabas, me observabas por largas horas manteniendo tu distancia, como quien acecha a su presa antes de poseerla. Una de tantas noches tomaste una decisión, te recostaste a mi lado mientras yo dormía y muy suavemente rozaste mis labios, fue un beso que me quitó el aliento... y te fuiste, dejándome con el alma en los labios; recuerdo que aquella noche mi padre tuvo que sacarme en brazos, intentando hacerme reaccionar, y es que el veneno de tus labios me estremecía de tal manera que yo, literalmente, convulsionaba al no poder corresponder esos besos tuyos; recuerdo bien que la ultima vez que esto sucedió, mi padre me sacó al patio, estaba lloviendo, y solo al sentir las gotas de lluvia en mi cara pude reaccionar, era una extraña sensación, yo podía ver y escuchar todo lo que sucedía a mi alrededor, pero permanecía inmóvil, talvez como uno de los tantos efectos secundarios de tus besos.
Alguien dijo que tal vez un doctor podría extraer aquello que me impedía dormir tranquilo, y asi fué, una operación a los nueve años para alejarme de ti... durante un par de meses no volví a saber nada acerca de ti, pero claro, regresaste, siempre lo haces, la operación no sirvió de nada. Y alguien mas dijo: talvez unas pastillas puedan ayudarlo, y durante un par de años tomé varios medicamentos que me apartaron de ti, eso permitió que yo pudiera vivir tranquilamente lo poco que quedaba de mi infancia... si, por fin te habías ido.

Llegó la adolescencia, y automáticamente empecé a pensar en ti, frecuentemente me preguntaba a dónde te habías ido, qué había sido de ti; sabía que algún día nos volveríamos a encontrar, después de todo, tu y yo estamos predestinados a terminar juntos algún día; pero ya no te acercabas a mi como antes, me observabas de lejos, y solamente susurrabas sutílmente al viento, esperando que yo escuchara esos suaves llamados y me acercara a ti; en mi soledad yo te buscaba, y en varias ocasiones estuve a punto de dar el paso decisivo para acercarme a ti.

Ya ha pasado mucho tiempo desde que te acercaste a mi, y cada vez que empiezo a sentirme solo puedo notar tu presencia, cuando todo el mundo parece derrumarse tu te acercas un poco, extiendes tu mano y me ofreces amablemente tu compañia, pero la verdad es que... ahora me das miedo, ya no me atraes como antes, quizá en el futuro yo esté dispuesto a caer por fin rendido a tus brazos, pero por ahora no.

Apenas hace un par de horas me pregunté si talvez pudieras abrazarme y llevarme lejos de aqui, uno beso talvez, como aquellos que me dejaban inconsciente, o posiblemente deslizar tus delicadas garras uñas sobre mi muñeca y hacerme soñar. Se que estabas dispuesta a hacerlo, pero algo me detuvo, aún no ha llegado el momento, una parte de mi lo entiende y te pide que te alejes por ahora, el tiempo que sea necesario... Pero claro, hay otra parte de mi, quizá la parte mas oscura, la parte mas oculta de mi ser, que te sigue llamando, escucha tus susurros en el viento y suavemente te llama: Ven, Dulce Muerte.







Peace&Love

Susurros

 
A dónde se han ido todas esas palabras que no pronuncié,
en dónde quedaron todas esas cosas que nunca escribí,
se han ido muy lejos de aqui,
en donde nadie las puede ver.

En un oscuro rincón yace mi espiritu,
oculto entre lagrimas y suspiros,
pero con las suficientes fuerzas para volver a levantarse,
y sin embargo, permanece inmóvil.

Y de lejos lo observo, como quien mira algo muerto,
pero no ha muerto, sé que sigue vivo,
esperando el momento para volver a renacer,
y sin embargo, permanece inmóvil.

Hace tiempo el sol destrozo sus alas
haciendolo descender hasta el centro de su soledad...
Y mientras todos me veían agonizar, sintiendo pena por mi,
yo anhelaba una resurrección, el momento de mi redención

Pero el momento aun no ha llegado, debo esperar,
y aunque no te veo, se que estás ahí,
te he escuchado susurrar un par de veces,
palabras que no entiendo, y que sin embargo me tranquilizan.

Susurros que atraviesan el viento en medio de la oscuridad,
que cruzan sutilmente esta fría realidad
que traen consuelo a un alma moribunda y agonizante,
que solo busca un poco de paz.

Selah [...]

Nocturna Agonía


Cuánto tiempo se ha extendido esta noche,
que con un suave movimiento ha cubierto mi vida,
opacando aquellas luces que a lo lejos parpadean,
haciendome un poco mas ciego que antes.

Cuántas cosas se ha llevado este invierno
que ha cubierto este corazón, obligandome a caer,
congelando las esperanzas de una nueva vida,
cubriendo el camino que me guiaba hasta ti.

Como una sombra he caminado en penumbra,
como un condenado entre aquellos que nada esperan,
y sin embargo, sigo caminando entre la noche,
con la esperanza de volver a ver la luz del sol.

Quebrado, un poco mas opaco que ayer,
fragmentado, cayendome a pedazos diariamente,
frágil, como una estrella moribunda a punto de caer,
muerto, porque solo al morir puedo volver a nacer.

Y cuando vuelva a nacer volveré a existir
lejos de toda esta oscuridad inmensa
cerca de una nueva vida que me espera a lo lejos
mientras tanto, muero un poco cada día.

Porque solo al morir vuelvo a nacer...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...